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EL BLOG DE LA 100.9 MHZ

jueves, 29 de noviembre de 2007
Esta historia trata de una mujer a la que le habían diagnosticado una enfermedad terminal, dándole tres meses de vida.
Cuando empezó a "poner sus cosas en orden", llamó a su pastor y le pidió que fuera a su casa para discutir ciertos aspectos de sus últimas voluntades. Le dijo las canciones que quería que se cantasen en el servicio religioso, los capítulos de las Escrituras que quería que se leyesen, y la ropa con la que quería ser enterrada. También le pidió ser enterrada con su Biblia favorita en su mano izquierda.
Todo estaba en orden y el pastor se preparaba para irse, cuando la mujer recordó de pronto una petición final que era muy importante para ella. "Por favor, Pastor, sólo una cosa más", dijo excitada. "Claro, ¿Qué es?" fue la respuesta del pastor."Esto es muy importante para mí" continuó la mujer. "Quiero ser enterrada sosteniendo un tenedor en mi mano derecha"
El pastor se quedó mirando a la mujer sin saber qué decir. "Esto le sorprende ¿no es así?" preguntó la mujer."Bueno, para ser honesto, estoy un poco desconcertado con la petición" replicó el pastor.La mujer explicó: "Verá, Pastor, en todos los años que estado atendiendo los servicios sociales de la parroquia, cuando organizábamos una comida, recuerdo que cuando el servicio se retiraba tras el plato principal, alguien invariablemente se me acercaba y decía "No sueltes el tenedor"...
Era mi momento favorito, porque sabía que algo mejor faltaba por llegar, como pastel de chocolate fondant o un gran cuenco de pastel de manzana. Algo maravilloso y sustancioso para acabar la comilona".El pastor la escuchó con gesto de entendimiento y una sonrisa iluminó su cara. La mujer continuó: "Así que, quiero que la gente me vea en el ataúd con un tenedor en mi mano y quiero que se pregunten...'¿que significa lo del tenedor?' y entonces quiero que les diga: "No sueltes el tenedor... lo mejor está aún por venir"Los ojos del pastor se llenaron de lágrimas de alegría mientras se despedía de la mujer con un abrazo. Sabía que esa iba a ser una de las últimas veces que la viese antes de su muerte. Pero también sabía que la mujer comprendía el Cielo mejor que él mismo. Ella SABÍA y confiaba en que lo mejor estaba aún por venir.En el funeral, todo el que se aproximaba al ataúd la veía vistiendo un precioso vestido, con su Biblia favorita en su mano izquierda y sosteniendo un tenedor en su mano derecha. Una vez y otra, el pastor oyó a la gente hacer la misma pregunta: "¿Por qué sostiene un tenedor?" y su sonrisa se hacía cada vez más grande y más brillante.
Durante su homilía, el pastor habló a la gente de la conversación que mantuvo con la mujer poco tiempo antes de que ésta muriese. Explicó lo del tenedor y lo que significaba para ella. El pastor les habló de cómo no podía dejar de pensar en el tenedor y cómo esperaba que, asimismo, ninguno de ellos pudiese dejar de pensar en él. Ese tenedor y el significado que tenía para la mujer impactaron tanto a cada uno de los presentes que todavía comparten la historia con todo aquel que conocen. Y ahora la estoy compartiendo contigo... así que la próxima vez que alargues la mano para coger el tenedor, déjale que te recuerde, muy quedamente, que lo mejor está por venir.

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