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lunes, 22 de junio de 2009
(HECTOR GAGLIARDI)
¿Y Negra...te puedo hablar...? Ya los chicos se han dormido así que deja el tejido que después te equivocas y hoy te quiero preguntar por qué motivo las madres de la mañana a la tarde amenazan a sus hijos con este estribillo fijo: íAY CUANDO VENGA TU PADRE...!
Y con tu padre de aquí y con tu padre de allá resulta que al final al verme llegar a mi lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados y yo que vengo cansado de trabajar todo el día recibo por bienvenida una lista de acusados...
Vos empezás con tus quejas y yo, tengo "que enojarme" lo mismo que hacia mi Padre cuando escuchaba a la Vieja... que entraba a fruncir las cejas apoyando a esa fiscal que en medio del temporal se erigía en defensora lo mismo que vos ahora ¡que siempre...me dejas mal...!
Si los perdono...¡Qué ejemplo...! ¡Así es como los educo...!Si los castigo...¡Sos bruto y no tenés sentimientos...!
A mí, que llegué contento y no tuve más remedio que poner cara de serio y escuchar tu letanía...
¡A mi que me paso el día pensando en jugar con ellos...!
¡Yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo, de la gente, y de todo lo que pasa...!
los hijos son la esperanza y el por qué de nuestras vidas por eso...nunca les digas: ¡AY...CUANDO VENGA TU PADRE...!
¡No quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegrías...! ¡Que no me pongas de escudo como lo hacia mi Madre que consiguió que a mi Padre lo imaginara un verdugo...! ¡El llegaba y te aseguro que terminaban las risas y en lugar de una caricia de hablarle como a un amigo lo miraba compungido presintiendo una paliza...!
Y el pobre que no me entendía sacudiendo la cabeza escuchaba con tristeza lo que mi Madre decía -y que él de sobra sabia- "¡Que con usted no se puede, que me ensució las paredes, que la calle, la pelota, que trajo las suelas rotas y me saca canas verdes...!"
¡Ahora mismo...acuéstese...! -aburrido me ordenaba- mi Madre me consolaba y yo, lo culpaba a él... a él que había llegado recién de trabajar, tan cansado... y ya lo había amargado con todas mis travesuras...! ¡Yo era una criatura pero jamás lo he olvidado...!
Los hijos nunca analizan el sentimiento del Padre porque el brillo de la madre es tan fuerte que lo eclipsa; solo le hacemos justicia a su íntimo sentir cuando nos toca vivir a nosotros su problema...
¡Ah...si mi Padre supiera que recién lo comprendí....! ¿Y por qué nunca me dijo del modo que me quería si yo sé como sufría al ver enfermo a su hijo...? ¡Por qué me miraba fijo el primer pantalón largo y sé que me habrá besado cuando yo estaba durmiendo...!
Hoy que todo lo comprendí ¿Por que no estará a mi lado...? ¿Por que no estarás ahora para abrazarte bien fuerte viejo lindo....y ofrecerte mi cariño a todas horas...?
¿Ves a tu hijo que llora...? ¡Pero ...llora con razón porque te pide perdón al pensar en esos días en que ciego no veía que eras todo corazón...!
¡Dejame Negra que llore, es tan lindo desahogarse...! ¿Vamos a ver lo que hacen nuestros futuros señores...? ¡Mirálos esos pantalones...! ¡Tapala un poco a la piba...! ¡Sí...ya sé...no me lo digas... "Hoy se fue a la calle sola..."!
¡ACOSTATE REZONGONA... MAÑANA...SERÁ OTRO DIA...!
¿Y Negra...te puedo hablar...? Ya los chicos se han dormido así que deja el tejido que después te equivocas y hoy te quiero preguntar por qué motivo las madres de la mañana a la tarde amenazan a sus hijos con este estribillo fijo: íAY CUANDO VENGA TU PADRE...!
Y con tu padre de aquí y con tu padre de allá resulta que al final al verme llegar a mi lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados y yo que vengo cansado de trabajar todo el día recibo por bienvenida una lista de acusados...
Vos empezás con tus quejas y yo, tengo "que enojarme" lo mismo que hacia mi Padre cuando escuchaba a la Vieja... que entraba a fruncir las cejas apoyando a esa fiscal que en medio del temporal se erigía en defensora lo mismo que vos ahora ¡que siempre...me dejas mal...!
Si los perdono...¡Qué ejemplo...! ¡Así es como los educo...!Si los castigo...¡Sos bruto y no tenés sentimientos...!
A mí, que llegué contento y no tuve más remedio que poner cara de serio y escuchar tu letanía...
¡A mi que me paso el día pensando en jugar con ellos...!
¡Yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo, de la gente, y de todo lo que pasa...!
los hijos son la esperanza y el por qué de nuestras vidas por eso...nunca les digas: ¡AY...CUANDO VENGA TU PADRE...!
¡No quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegrías...! ¡Que no me pongas de escudo como lo hacia mi Madre que consiguió que a mi Padre lo imaginara un verdugo...! ¡El llegaba y te aseguro que terminaban las risas y en lugar de una caricia de hablarle como a un amigo lo miraba compungido presintiendo una paliza...!
Y el pobre que no me entendía sacudiendo la cabeza escuchaba con tristeza lo que mi Madre decía -y que él de sobra sabia- "¡Que con usted no se puede, que me ensució las paredes, que la calle, la pelota, que trajo las suelas rotas y me saca canas verdes...!"
¡Ahora mismo...acuéstese...! -aburrido me ordenaba- mi Madre me consolaba y yo, lo culpaba a él... a él que había llegado recién de trabajar, tan cansado... y ya lo había amargado con todas mis travesuras...! ¡Yo era una criatura pero jamás lo he olvidado...!
Los hijos nunca analizan el sentimiento del Padre porque el brillo de la madre es tan fuerte que lo eclipsa; solo le hacemos justicia a su íntimo sentir cuando nos toca vivir a nosotros su problema...
¡Ah...si mi Padre supiera que recién lo comprendí....! ¿Y por qué nunca me dijo del modo que me quería si yo sé como sufría al ver enfermo a su hijo...? ¡Por qué me miraba fijo el primer pantalón largo y sé que me habrá besado cuando yo estaba durmiendo...!
Hoy que todo lo comprendí ¿Por que no estará a mi lado...? ¿Por que no estarás ahora para abrazarte bien fuerte viejo lindo....y ofrecerte mi cariño a todas horas...?
¿Ves a tu hijo que llora...? ¡Pero ...llora con razón porque te pide perdón al pensar en esos días en que ciego no veía que eras todo corazón...!
¡Dejame Negra que llore, es tan lindo desahogarse...! ¿Vamos a ver lo que hacen nuestros futuros señores...? ¡Mirálos esos pantalones...! ¡Tapala un poco a la piba...! ¡Sí...ya sé...no me lo digas... "Hoy se fue a la calle sola..."!
¡ACOSTATE REZONGONA... MAÑANA...SERÁ OTRO DIA...!
domingo, 9 de noviembre de 2008
Fíjate bien, ¡y verás cómo las plantas se parecen a las almas!
Hay arbustos fuertes, erguidos, desafiantes… pero ante los días de lluvia, de fuertes ciclones, de tormenta, caen despedazados, inertes, incapaces de retoñar jamás.
Los hay menos corpulentos, menos ostentosos, menos llamativos, pero que parecen hechos de una sola pieza… raíz desde lo profundo hasta la copa. Afrontan la tormenta, se tambalean, se desgajan y pierden hojas, pero permanecen en pie, esperando mejor tiempo para reconstruirse. ¡Y si se parten, por esa misma herida empiezan a florecer cuando llega la primavera!
Los hay siempre enredados en otros, acaparando, ahogando, absorbiendo la savia que circula y los jugos que los nutren. Y suben, cada vez más alto, pero siempre trepados, enredados.
Y los hay libres, escogidos, que necesitan estar solos con su tierra, su humedad, los rayos dorados del sol. Eso les basta!
Unos que se inclinan al paso de cualquiera, perfuman siempre y tal parece que viven arrullando. Otros, en cambio, son tan ásperos, tan duros, tan punzantes, que acercarse es un peligro… y si lo haces sin pensar, pronto habrá que lanzar un quejido desgarrador.
Los hay con bellos frutos, pero necesitan abono, rayos tibios, su propia tierra, agua refrescante y cristalina. Si los transplanta, mueren… y cando no mueren, languidecen.
Otros casi no necesitan nada para dar muestras de su presencia… y al huequito de sol que les sale al paso dirigen su gajos y se asoman al mundo. Causa admiración que casi sin cuidado, sin esmero de nadie, presenten una fronda tan viva y tan hermosa.
Los he visto que se ocultan, se cierran de noche, se refugian en cualquier cosa que los ampare. Son suaves, aterciopelados… como los sueños. A ellos llegan las abejas, las mariposas, ¡todo el que está ávido de calor, paz y dulzura!
Cuando se cuajan de frutos, algunos los bajan, para que los disfrute todo el mundo; otros los suben, los rodean de tanto follaje que acaban por pudrirse solos… acaso con unos picotazos de pájaros que luego los desprecian.
¡Es la viña del Señor! Son las almas de los hombres. Alcanza para nutrirnos a todos… Y para todos hay en este vasto campo una rosa de felicidad.
¿Por qué no sabemos encontrarla?
Hay arbustos fuertes, erguidos, desafiantes… pero ante los días de lluvia, de fuertes ciclones, de tormenta, caen despedazados, inertes, incapaces de retoñar jamás.
Los hay menos corpulentos, menos ostentosos, menos llamativos, pero que parecen hechos de una sola pieza… raíz desde lo profundo hasta la copa. Afrontan la tormenta, se tambalean, se desgajan y pierden hojas, pero permanecen en pie, esperando mejor tiempo para reconstruirse. ¡Y si se parten, por esa misma herida empiezan a florecer cuando llega la primavera!
Los hay siempre enredados en otros, acaparando, ahogando, absorbiendo la savia que circula y los jugos que los nutren. Y suben, cada vez más alto, pero siempre trepados, enredados.
Y los hay libres, escogidos, que necesitan estar solos con su tierra, su humedad, los rayos dorados del sol. Eso les basta!
Unos que se inclinan al paso de cualquiera, perfuman siempre y tal parece que viven arrullando. Otros, en cambio, son tan ásperos, tan duros, tan punzantes, que acercarse es un peligro… y si lo haces sin pensar, pronto habrá que lanzar un quejido desgarrador.
Los hay con bellos frutos, pero necesitan abono, rayos tibios, su propia tierra, agua refrescante y cristalina. Si los transplanta, mueren… y cando no mueren, languidecen.
Otros casi no necesitan nada para dar muestras de su presencia… y al huequito de sol que les sale al paso dirigen su gajos y se asoman al mundo. Causa admiración que casi sin cuidado, sin esmero de nadie, presenten una fronda tan viva y tan hermosa.
Los he visto que se ocultan, se cierran de noche, se refugian en cualquier cosa que los ampare. Son suaves, aterciopelados… como los sueños. A ellos llegan las abejas, las mariposas, ¡todo el que está ávido de calor, paz y dulzura!
Cuando se cuajan de frutos, algunos los bajan, para que los disfrute todo el mundo; otros los suben, los rodean de tanto follaje que acaban por pudrirse solos… acaso con unos picotazos de pájaros que luego los desprecian.
¡Es la viña del Señor! Son las almas de los hombres. Alcanza para nutrirnos a todos… Y para todos hay en este vasto campo una rosa de felicidad.
¿Por qué no sabemos encontrarla?
jueves, 23 de octubre de 2008
Que con ternura, un cuerpo y un corazón sin vida; pueden volver a latir.Que “la casualidad” nos une a seres que acrecientan nuestra esperanza.Que no debemos poner limitaciones a los sueños por realizar.Que nos han enseñado a dar y no sabemos recibir con generosidad.Que la paciencia es la que mantiene la esperanza.Que nunca es tarde para arrepentirse y pedir perdón.Que al sentir una mirada, un corazón enamorado puede embriagarse.Que yo no puedo enseñarte lo que no tengo; pero sí podemos intercambiar lo que sabemos.Que hay que decir lo que se sienta, hacer lo que se piensa, y dar lo que se tenga.Que cuando un amigo se va, es que ha realizado la función por la que estaba en nuestra vida.Que la desconfianza nos hace no salir a la ventana para ver quién llama.Que es de sabios saber cuando hablar y cuando callar.Que las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.Que hay que pensar muy bien antes de hablar, calmarse cuando se esté airado, resentido y hablar sólo cuando se esté en completa paz.Que hay un lugar en el corazón donde habita la esperanza y es en ese lugar de nuestro corazón donde encontramos el calor necesario para sufragar las noches solitarias de recuerdos y desengaños.Que aún hay esperanza. Que si hacemos y vivimos de acuerdo a nuestro corazón. Si damos lo mejor de nosotros cada instante de nuestra vida. Si amamos desinteresadamente. Si hacemos a los demás lo que nos gusta o deseamos que nos hagan a nosotros; este mundo en el que vivimos puede cambiar.Que la vida es hermosa. Que nos llena de oportunidades para sentirnos felices de estar vivos.Que nunca es tarde para comenzar de nuevo, para hacer caminos, para lograr que todos vivamos dignamente y en paz.
1.- Si estas enojado con alguien, y nadie hace nada por arreglar la situación… arréglala tú. Tal vez hoy, esa persona todavía quiera ser tu amiga, y si no lo arreglas, tal vez mañana será muy tarde.2.- Si estás enamorado de alguien, pero esa persona no lo sabe…díselo. Tal vez hoy, esa persona también esté enamorada de ti, y si no se lo dices hoy, tal vez mañana será muy tarde.3.- Si te mueres de ganas por darle un beso a alguien.. dáselo. Tal vez esa persona también quiere un beso tuyo, y si no se lo das hoy, tal vez mañana será muy tarde.4.- Si todavía amas a una persona que crees que te ha olvidado…. díselo… Tal vez esa persona siempre te ha amado, y si no se lo dices hoy, tal vez mañana será muy tarde.5.- Si necesitas un abrazo de un amigo.. pídeselo. Tal vez ellos lo necesitan más que tú, y si no se lo pides hoy, tal vez mañana será muy tarde.6.- Si de verdad tienes amigos a los cuales aprecias.. díselo. Tal vez ellos también te aprecian, y si se van o se alejan, tal vez mañana será muy tarde.7.- Si quieres a tus padres, y nunca has tenido la oportunidad de demostrarlo… hazlo. Tal vez hoy, los tienes ahí para demostrárselo, pero si se van, tal vez mañana será muy tarde.8.- ¡Cuéntale esto a las personas que quieres!… Y vas a ver como te vas a enterar de que hay gente que te quiere y tu no lo sabías.
¡Cuéntales hoy….! Tal vez mañana será muy tarde……
¡Cuéntales hoy….! Tal vez mañana será muy tarde……
Mis silencios, son mi mejor tesoro….
Cada uno de ellos está cargado de significados, de sentidos.. cada uno de ellos envía un mensaje, bastante confuso lo reconozco para quien no me conozca o sólo me conozca superficialmente.
Cuando estoy enojada guardo silencio porque no quiero dañar con mis palabras lanzadas desde la ira, o simplemente me niego a rebajarme al nivel de insultar mezquinamente a otra persona (se lo merezca o no).
Cuando estoy cansada, el silencio impera porque necesito estar tranquila, recomponerme.
Cuando estoy con alguien muchas veces guardo silencio porque quiero disfrutar de esa persona, quiero disfrutar del momento. A veces es una forma de mostrar respeto a la persona con la que hablo, dejando de lado un cierto egoísmo que todos tenemos para dejar paso a esa persona con la que estoy.
Pero ante todo cuando estoy con “esa” persona, mi silencio implica toda la pasión que puede brotar dentro de mí y que la expreso con mi silencio, poniendo mis otros sentidos en acción para demostrarle que dentro de mí hay un caos por su causa.
Escucho porque quiero aprender, aprender aún más a valorar a esa persona, aprender cómo es y lo que necesita, aprender cómo funciona su mente, cómo mueve su boca, cómo mueve sus ojos, sus manos.
Mi silencio entonces se convierte en una expresión sublime de amor.. y si hablo mis palabras sonarían rompiendo un silencio, un instante, un momento.. no tendrían sentido, ningún sentido..
Cada uno de ellos está cargado de significados, de sentidos.. cada uno de ellos envía un mensaje, bastante confuso lo reconozco para quien no me conozca o sólo me conozca superficialmente.
Cuando estoy enojada guardo silencio porque no quiero dañar con mis palabras lanzadas desde la ira, o simplemente me niego a rebajarme al nivel de insultar mezquinamente a otra persona (se lo merezca o no).
Cuando estoy cansada, el silencio impera porque necesito estar tranquila, recomponerme.
Cuando estoy con alguien muchas veces guardo silencio porque quiero disfrutar de esa persona, quiero disfrutar del momento. A veces es una forma de mostrar respeto a la persona con la que hablo, dejando de lado un cierto egoísmo que todos tenemos para dejar paso a esa persona con la que estoy.
Pero ante todo cuando estoy con “esa” persona, mi silencio implica toda la pasión que puede brotar dentro de mí y que la expreso con mi silencio, poniendo mis otros sentidos en acción para demostrarle que dentro de mí hay un caos por su causa.
Escucho porque quiero aprender, aprender aún más a valorar a esa persona, aprender cómo es y lo que necesita, aprender cómo funciona su mente, cómo mueve su boca, cómo mueve sus ojos, sus manos.
Mi silencio entonces se convierte en una expresión sublime de amor.. y si hablo mis palabras sonarían rompiendo un silencio, un instante, un momento.. no tendrían sentido, ningún sentido..
miércoles, 22 de octubre de 2008
El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.
No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar; se equivoca el agua que, por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.
No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que, por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.
No se equivoca el pájaro que ensaya el primer vuelo y cae al suelo; se equivoca el que, por temor a caerse, renuncia a volar y no abandona el nido.
No se equivoca el niño que gatea porque quiere caminar; se equivoca el que, por temor a equivocarse, no gatea y no aprende a caminar.
No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas;se equivoca aquél que, por temor a equivocarse, no camina.
No se equivoca el hombre que busca la verdad y no la encuentra; se equivoca el que, por temor a errar, deja de buscarla.
No se equivoca el hombre que expresa lo que siente y es rechazado; se equivoca el que, por miedo a decir lo que siente, deja de expresar su amor a otra persona.
No se equivoca el hombre que comienza a cambiar dando pequeños pasos; se equivoca el que, por tratar de dar un giro total a su vida, nunca da el primer paso que inicia el camino que lo llevará a dar la vuelta al mundo.
No se equivoca el hombre que pierde su vida por jugarla en serio; se equivoca el que, por temor a perderla, la pierde en vano sin jugarse nunca.
No se equivoca el hombre que cree saberlo todo sin haber buscado dentro. Se equivoca el hombre que no busca dentro toda la verdad que yace el centro de su ser.Se equivocan aquéllos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.
No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar; se equivoca el agua que, por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.
No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que, por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.
No se equivoca el pájaro que ensaya el primer vuelo y cae al suelo; se equivoca el que, por temor a caerse, renuncia a volar y no abandona el nido.
No se equivoca el niño que gatea porque quiere caminar; se equivoca el que, por temor a equivocarse, no gatea y no aprende a caminar.
No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas;se equivoca aquél que, por temor a equivocarse, no camina.
No se equivoca el hombre que busca la verdad y no la encuentra; se equivoca el que, por temor a errar, deja de buscarla.
No se equivoca el hombre que expresa lo que siente y es rechazado; se equivoca el que, por miedo a decir lo que siente, deja de expresar su amor a otra persona.
No se equivoca el hombre que comienza a cambiar dando pequeños pasos; se equivoca el que, por tratar de dar un giro total a su vida, nunca da el primer paso que inicia el camino que lo llevará a dar la vuelta al mundo.
No se equivoca el hombre que pierde su vida por jugarla en serio; se equivoca el que, por temor a perderla, la pierde en vano sin jugarse nunca.
No se equivoca el hombre que cree saberlo todo sin haber buscado dentro. Se equivoca el hombre que no busca dentro toda la verdad que yace el centro de su ser.Se equivocan aquéllos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.
martes, 9 de septiembre de 2008
Mis abuelos ya estaban casados hacía mas de cincuenta años y continuaban jugando al juego que habían iniciado cuando comenzaron su noviazgo.
La regla del juego era que uno tenía que escribir la palabra “Ntocyta” en un lugar inesperado para que el otro la encuentre y así quien la encontrase debería escribirla en otro lugar y así sucesivamente. Ellos se alternaban dejando “Ntocyta” escrita por toda la casa, y así que cuando uno la encontraba, era su momento de esconderla en otro lugar para que el otro la encuentre. Ellos escribían “Ntocyta” con los dedos en el azúcar dentro del azucarero o en el pote de harina para que el próximo que fuera a cocinar la encuentre. Escribían en la ventana empañada por lo sereno que daba para el patio donde mi abuela nos daba torta que ella hacia con tanto cariño. “Ntocyta” era escrita en el vapor dejado en el espejo después de un baño caliente, donde la palabra iría a aparecer después del próximo baño. Una vez, mi abuela hasta desenrollo un rollo entero de papel higiénico para dejar “Ntocyta” en la última hoja y enrolló todo de nuevo.
No había limites para donde “Ntocyta” pudiera surgir. Pedacitos de papel con “Ntocyta” garabateado aparecían enrollados al volante del coche que ellos compartían. Los papeles eran metidos dentro de los zapatos y dejados debajo de los almohadones. “Ntocyta” era escrita con los dedos en el polvo sobre las estanterías.
Esta misteriosa palabra tanto hacia parte de la casa de mis abuelos como del mobiliario. Llevo bastante tiempo para que yo comience a entender y gustar completamente de este juego que ellos jugaban. Mi escepticismo nunca me dejo creer en un único y verdadero amor, que pueda ser realmente puro y duradero.
Sin embargo, nunca dude del amor, entre mis abuelos. Este amor era profundo. Era mas que un juego de diversión, era un modo de vida. Su relación era basada en devoción y un amor apasionado, que no todo el mundo tiene la suerte de tener.
El abuelo y la abuela estaban siempre que podían con sus manos unidas. Se robaban besos uno al otro, siempre que se encontraban en aquella cocina tan chiquita. Ellos conseguían terminar la frase incompleta del otro y todo el día resolvían juntos las palabras cruzadas del diario. Mi abuela me cuchicheaba diciendo cuan bonito era mi abuelo, como el se había vuelto un viejito lindo y amoroso.
Antes de cada comida, ellos se reverenciaban y daban gracias a Dios y bendiciones a los presentes por ser una familia maravillosa, para continuar siempre unidos y con buena suerte.
Mas una nube oscura surgió en la vida de mis abuelos: mi abuela tenía cáncer de mama. la enfermedad había aparecido hacia diez años. Como siempre, el abuelo estaba con ella a cada momento. El la tranquilizaba en el cuarto amarillo de ellos, que él había pintado de ese color para que ella estuviera siempre rodeada de la luz del sol, mismo cuando ella no tenía fuerzas para salir.
El cáncer ahora estaba de nuevo atacando su cuerpo. Con la ayuda de un bastón y la mano firme de mi abuelo, ellos iban a la iglesia todas las mañanas. Y mi abuela fue quedando cada vez más flaca, hasta que, finalmente, ella no pudo salir más de casa. Por algún tiempo, mi abuelo resolvió ir a la iglesia solito, rezando a Dios para cuidar de su esposa.
Entonces, lo que todos temíamos sucedió. La abuela partió. “Ntocyta” fue grabada en amarillo en las cintas de color rosa de los buques de flores del funeral de la abuela. Cuando los amigos comenzaron a irse, mis tías, tíos, primos y otras personas de la familia se juntaron y quedaron alrededor de la abuela por ultima vez Mi abuelo se quedo junto al cajón de la abuela, y en un suspiro bien profundo, comenzó a cantar para ella.
A través de sus lágrimas y pesar, la música surgió como una canción que venía muy de adentro de su ser. Me sentía muy triste, nunca voy a olvidar aquel momento. Porque yo sabia que sin todavía entender completamente la profundidad de aquel amor, yo había tenido el privilegio de testimoniar la belleza sin igual que aquello representaba.
Apuesto que a esta altura usted se estará preguntando: “Pero que significa NTOCYTA?”.
Nunca Te Olvides Cuanto Yo Te Amo = “NTOCYTA”
La regla del juego era que uno tenía que escribir la palabra “Ntocyta” en un lugar inesperado para que el otro la encuentre y así quien la encontrase debería escribirla en otro lugar y así sucesivamente. Ellos se alternaban dejando “Ntocyta” escrita por toda la casa, y así que cuando uno la encontraba, era su momento de esconderla en otro lugar para que el otro la encuentre. Ellos escribían “Ntocyta” con los dedos en el azúcar dentro del azucarero o en el pote de harina para que el próximo que fuera a cocinar la encuentre. Escribían en la ventana empañada por lo sereno que daba para el patio donde mi abuela nos daba torta que ella hacia con tanto cariño. “Ntocyta” era escrita en el vapor dejado en el espejo después de un baño caliente, donde la palabra iría a aparecer después del próximo baño. Una vez, mi abuela hasta desenrollo un rollo entero de papel higiénico para dejar “Ntocyta” en la última hoja y enrolló todo de nuevo.
No había limites para donde “Ntocyta” pudiera surgir. Pedacitos de papel con “Ntocyta” garabateado aparecían enrollados al volante del coche que ellos compartían. Los papeles eran metidos dentro de los zapatos y dejados debajo de los almohadones. “Ntocyta” era escrita con los dedos en el polvo sobre las estanterías.
Esta misteriosa palabra tanto hacia parte de la casa de mis abuelos como del mobiliario. Llevo bastante tiempo para que yo comience a entender y gustar completamente de este juego que ellos jugaban. Mi escepticismo nunca me dejo creer en un único y verdadero amor, que pueda ser realmente puro y duradero.
Sin embargo, nunca dude del amor, entre mis abuelos. Este amor era profundo. Era mas que un juego de diversión, era un modo de vida. Su relación era basada en devoción y un amor apasionado, que no todo el mundo tiene la suerte de tener.
El abuelo y la abuela estaban siempre que podían con sus manos unidas. Se robaban besos uno al otro, siempre que se encontraban en aquella cocina tan chiquita. Ellos conseguían terminar la frase incompleta del otro y todo el día resolvían juntos las palabras cruzadas del diario. Mi abuela me cuchicheaba diciendo cuan bonito era mi abuelo, como el se había vuelto un viejito lindo y amoroso.
Antes de cada comida, ellos se reverenciaban y daban gracias a Dios y bendiciones a los presentes por ser una familia maravillosa, para continuar siempre unidos y con buena suerte.
Mas una nube oscura surgió en la vida de mis abuelos: mi abuela tenía cáncer de mama. la enfermedad había aparecido hacia diez años. Como siempre, el abuelo estaba con ella a cada momento. El la tranquilizaba en el cuarto amarillo de ellos, que él había pintado de ese color para que ella estuviera siempre rodeada de la luz del sol, mismo cuando ella no tenía fuerzas para salir.
El cáncer ahora estaba de nuevo atacando su cuerpo. Con la ayuda de un bastón y la mano firme de mi abuelo, ellos iban a la iglesia todas las mañanas. Y mi abuela fue quedando cada vez más flaca, hasta que, finalmente, ella no pudo salir más de casa. Por algún tiempo, mi abuelo resolvió ir a la iglesia solito, rezando a Dios para cuidar de su esposa.
Entonces, lo que todos temíamos sucedió. La abuela partió. “Ntocyta” fue grabada en amarillo en las cintas de color rosa de los buques de flores del funeral de la abuela. Cuando los amigos comenzaron a irse, mis tías, tíos, primos y otras personas de la familia se juntaron y quedaron alrededor de la abuela por ultima vez Mi abuelo se quedo junto al cajón de la abuela, y en un suspiro bien profundo, comenzó a cantar para ella.
A través de sus lágrimas y pesar, la música surgió como una canción que venía muy de adentro de su ser. Me sentía muy triste, nunca voy a olvidar aquel momento. Porque yo sabia que sin todavía entender completamente la profundidad de aquel amor, yo había tenido el privilegio de testimoniar la belleza sin igual que aquello representaba.
Apuesto que a esta altura usted se estará preguntando: “Pero que significa NTOCYTA?”.
Nunca Te Olvides Cuanto Yo Te Amo = “NTOCYTA”
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